Publicado: 2021-03-17

¿Debe el psicólogo clínico "diagnosticar"?
En el ámbito de la psicología clínica es común el ejercicio de emitir un diagnóstico. El mismo que consiste en que el psicólogo a partir de la observación de ciertos signos y síntomas otorga al comportamiento del individuo una etiqueta bajo la nomenclatura de algún manual. En ese sentido, el psicólogo sentencia que el individuo tiene depresión, ansiedad, estrés postraumático, trastorno obsesivo compulsivo, etcétera. Esta forma de entender la psicología clínica tiene su origen en la medicina donde se busca la identificación de una enfermedad física (Capurro & Rada, 2007) a partir de señales vistas en el individuo (Real Academia Española [RAE], 2014). Es más, el término diagnóstico denota un "fenómeno" que únicamente puede ocurrir en el organismo humano y no en un concepto (Peña & Paco, 2003). Si estas aseveraciones son ciertas; entonces, como puede diagnosticarse construcciones mentales como la ansiedad, depresión, estrés, entre otras variables que estudia la psicología. Una mirada a profundidad, tal vez nos lleve a realizar una pregunta más grande: ¿La psicología clínica debe ser entendida desde los cánones de las disciplinas biomédicas?. Lo que obviamente resulta debatible.
Si bien entiendo, que existen muchas formas de ubicar a la psicología en el marco de las diversas disciplinas científicas; es justo el modelo biomédico, para albergar a la psicología o su adopción no es más, que la hegemonía de la medicina en los centros de atención primaria. En ese sentido, la psicología no es una ciencia médica, es la ciencia de la conducta; es decir, la ciencia de lo que hace o dice el ser humano (Watson, 1913). En específico, lo psicológico ocurre en el individuo, el mismo que es parte de un sistema e interacciona con otros individuos en un ambiente determinado (Kantor & Smith, 2015), donde los eventos privados o fenómenos encubiertos cumplen una función importante para la comprensión de un caso (Páez, Luciano, & Gutierrez, 2005). Por lo tanto, el psicólogo clínico no diagnóstica, porque no identifica una enfermedad corpórea; sino que trata de entender el origen de una conducta a partir de las experiencias, biografía, circunstancias del individuo (Álvarez & Hermida, 2008) y explora detalladamente como esa conducta opera en el marco de sus consecuencias y antecedentes (Froxan, 2020). Me declaro conductista, en estos puntos, por el esfuerzo de algunos de sus representantes por delimitar el objeto de estudio de la psicología (véase Ribes-Iñesta, 2019), acciones que concuerdan con hacer de la psicología científica. Pese a ello, tengo dudas respecto a la manera que tratan lo no visible o encubierto; pero esto es harina de otro costal.
De regreso a la idea central de la reflexión y con los argumentos previos, la acción que debe realizar el psicólogo no es la de diagnosticar, sino conceptualizar; un término que escuché por primera vez en el libro de terapia cognitiva para la depresión (Beck, Rush, Shaw, & Emery, 1983). Término que denota la comprensión de la historia del individuo, la generación de hipótesis acerca del porque actúa como lo hace y la identificación de los fenómenos encubiertos relacionados con el problema (García, Aguayo, & Bermúdez, 2009). Además, entraña un proceso que busca comprender un hecho o realidad, acción que debe realizar el psicólogo clínico previo a su abordaje. Por ejemplo, es fácil indicar que una madre es sobreprotectora con su hijo (diagnosticar); pero si averiguamos en su historia personal encontramos que recientemente a fallecido otro de sus hijos (conceptualizar); entonces, la conducta de sobreprotección esta motivada por el temor a la pérdida y lo que hace cumple una función.
En conclusión, el propósito de cambiar en el uso del psicólogo clínico el término diagnosticar por conceptualizar, no es un ataque a los modelos médicos, sino un manifiesto de identidad, una manera disruptiva de separar la psicología de otras disciplinas. La psicología no es una ciencia de la salud ni social; aunque claro está la conducta del individuo tiene repercusiones en tales esferas. La psicología y valga la redundancia es la ciencia de la conducta.
Referencias*
- Álvarez, M. P., & Hermida, J. R. F. (2008). Más allá de la salud mental: la psicología en atención primaria. Papeles del psicólogo, 29(3), 251-270.
- Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (1983). Terapia cognitiva de la depresión. Brouwer.
- Capurro, D., & Rada, G. (2007). El proceso diagnóstico. Revista médica de Chile, 135(4), 534-538
- Froxán, M (Coord.) . (2020). Análisis funcional de la conducta humana: Concepto, metodología y aplicaciones. Ediciones Pirámide
- García, R. F., Aguayo, L. V., & Bermúdez, M. Á. L. (2009). La conceptualización de casos clínicos desde la Psicoterapia Analítica Funcional. Papeles del psicólogo, 30(3), 255-264.
- Kantor, J. R., & Smith, N. W. (2015). La ciencia de la psicología: Un estudio interconductual. University Press of the South.
- Páez, M., Luciano, C., & Gutierrez, O. (2005). La aplicación de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) en el tratamiento de problemas psicológicos asociados al cáncer. Psicooncología, 2(1), 49-70.
- Peña, A., & Paco, O. (2003). El concepto general de enfermedad: revisión, crítica y propuesta Tercera parte: un modelo teórico de enfermedad. In Anales de la Facultad de Medicina, 64 (1), 55-62. UNMSM. Facultad de Medicina.
- Real Academia Española (2014). Diccionario de la Lengua Española. Recuperado de http://dle.rae.es/?id=ZyWPzRW
- Ribes-Iñesta, E. (2019). El objeto de la psicología como ciencia: relación sin “cuerpo-substancia”. Acta Comportamentalia: Revista Latina de Análisis del Comportamiento, 27(4), 463-480.
- Watson, J.B. (1913). Psychology as the behaviorist views it. Psychological Review, 20, 158-177.
*Nota: La ausencia de cursiva en las referencias, se debe al formato de la página, que por alguna razón no lo permite.